Sociedad: apilados ladrillos de amor anaranjado, cemento fabricado con cruce de miradas y conversaciones, corazones humanos obreros de capa y paleta; trabajando sin cese ninguno, con sudor en válvulas afanosas y torrente continuo; ¿qué arquitecto habrá aceptado tal trabajo?, ¿un supremo o un loco?. Cimentando paredes y techos, en plena construcción ventricular.
Sentado en el cómodo escritorio por Ikea otorgado, la realidad reluce a través de cristales y cortinas, humo de cigarrillo (por fin ausente) y calor corporal huido y lejano. Ella ya no está más, se fue a vivir a lugares mejores, ¿Barcelona tal vez?, hablaba siempre de Barcelona, ¿más lejos aún?, quizá
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